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TERMOCEL
NUEVO TRATAMIENTO DE LA ADIPOSODAD LOCALIZADA Y REGIONAL

Hasta el momento, la gran variedad de equipos existentes para combatir las alteraciones estéticas, han dedicado su acción casi exclusivamente al tratamiento de la flaccidez y la celulitis y muy poco es lo que se conoce para tratar la adiposidad localizada en forma incruenta. El tejido adiposo puede reducirse mediante alguna acción mecánica o por algún procedimiento que incremente las reacciones metabólicas del adiposito. En este artículo no referimos a un nuevo método terapéutico basado en este último mecanismo: la TEMOLIPOLISIS.

Hace algunos años se comenzó a trabajar experimentalmente en Alemania y luego en otros países europeos, con un sistema de termoterapia localizada. Dicho sistema se aplica mediante la colocación de bandas específicamente fabricadas a tal fin, envolviendo las regiones corporales donde se observan los mayores incrementos en el espesor del tejido adiposo subcutáneo. Esto da como resultado una termolipólisis, o sea un incremento de la lipólisis (degradación de los triglicéridos almacenados en los adipocitos) inducido por un aumento de la temperatura local.

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MECANISMO DE ACCIÓN
El método se basa en la aplicación de bandas termodifusoras especialmente diseñadas que, colocadas en íntimo contacto con la piel, actúan emitiendo una radiación infrarroja de onda larga o lejana. El calor así generado se transmite por radiación y por conducción, a todo el espesor del panículo adiposo, aumentando significativamente su temperatura. Todas las reacciones químicas se aceleran en temperaturas elevadas, y el metabolismo celular no es una excepción a ello. En efecto, todos los procesos biológicos, dentro de cierto rango fisiológico, están en relación directa con la temperatura. Este aumento de intensidad de los fenómenos biológicos según la temperatura de los tejidos, sigue la ley de Van´t Hoff-Arrenius que rige los equilibrios químicos. Según esta ley, en general, por cada 10 grados de ascenso de la temperatura hay un aumento del 200% en la actividad metabólica. Como en condiciones habituales (basales) las células adiposas están a una temperatura menor a la óptima, la aplicación del Termocel produce como resultado un aumento muy significativo del metabolismo intracelular adipocitario. Dicho incremento en la actividad metabólica, a su vez, genera más calor que incrementa aún más la temperatura, creando un círculo que realimenta positivamente al sistema. Es por ello que la acción terapéutica no se limita sólo al tiempo que dura la aplicación del Termocel, sino que perdura aún mucho tiempo después de finalizada la misma. Es importante destacar que la lipólisis (degradación de los triglicéridos de reserva que se transforman en glicerol y ácidos grasos libres, por la acción de la enzima triglicérido-lipasa hormonosensible) es un fenómeno irreversible en las células del tejido adiposo. En efecto, los adipocitos carecen de la vía metabólica que resintetiza a los triglicéridos (lipogénesis) ya que no poseen la enzima glicerol-quinasa, necesaria para este proceso. Los productos de degradación (glicerol y ácidos grasos libres) pasan entonces a la sangre y pueden seguir diversas vías metabólicas. Para evitar la posibilidad que los triglicéridos sean resintetizados en el hígado y distribuidos en otras regiones, es altamente recomendable que el paciente se encuentre en un balance energético negativo, combinando la termolipólisis, con un régimen hipocalórico y un programa de actividades físicas controladas, en especial de tipo aeróbico. Si el tratamiento se fundamentara únicamente en un balance energético negativo, la disminución del tejido adiposo sería proporcional y homogénea en todo el cuerpo, y no se solucionaría una adiposidad localizada o regional. El Termocel actúa como un “marcador” que señala las zonas corporales que presentan esta alteración donde es necesario que la degradación de los triglicéridos sea de mayor magnitud, restableciendo la distribución normal del tejido adiposo. Resumiendo, el Termocel estimula mecanismos fisiológicos que incrementan la lipólisis del tejido celular subcutáneo, y de esta manera se consigue que los adipocitos disminuyan sus depósitos intracelulares de grasa (triglicéridos) y por lo tanto su volumen, específicamente en aquellas regiones donde es necesaria una reducción en el espesor del panículo adiposo. Al cabo de unas pocas sesiones el efecto lipolítico es apreciable a simple vista, pudiendo constatarse una eliminación gradual y progresiva de la adiposidad durante todo el transcurso del tratamiento.

OTROS EFECTOS BIOLOGICOS
Además del efecto anteriormente explicado, el Termocel posee otros efectos biológicos importantes: Durante la aplicación se desencadena una hiperemia local que potencia el efecto lipolítico, logrando un resultado aún mayor en el tratamiento. La hiperemia local redunda también en una serie de beneficios adicionales, como una mejoría de la celulitis (que frecuentemente se asocia a las adiposidades localizadas) y una activación local y general de la circulación sanguínea, que incrementa el aporte de oxígeno y nutrientes a diferentes órganos y tejidos. Se obtiene así una acción revitalizante y regeneradora, e inclusive, una mejoría del estado general. Este último efecto biológico es muy notable en la epidermis, que mejora significativamente su aspecto alcanzando una mayor lozanía de la piel. Secundariamente posee un efecto analgésico y miorrelajante, propio de la termoterapia, en afecciones músculo-esqueléticas. Por último, el aumento de la temperatura corporal, tiene un efecto anorexígeno que es un apreciable coadyuvante en este tipo de tratamientos.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS DEL TERMOCEL
El Termocel está compuesto por una central electrónica de comando y por cuatro bandas termodifusoras: La central electrónica de comando consta de un programador digital del tiempo de aplicación y de una cantidad de dispositivos que garantizan la seguridad del método. Posee además cuatro controles de intensidad independientes que permiten seleccionar la capacidad térmica de las bandas entre un 30 y 100% de la potencia máxima de emisión, pudiéndose utilizar distintas temperaturas en cada una de ellas. Las bandas termodifusoras son de distintos formatos y tamaños, adaptadas anatómicamente a la zona a tratar (muslos, glúteos, abdomen, brazos). Estas deben aplicarse en íntimo contacto con la piel para lograr que la distribución de la temperatura sea uniforme y controlada, y a la vez impedir la pérdida o disipación del calor aplicado. Esto se ve facilitado debido a que dichas bandas son de tipo soft, muy mullidas y adaptables, por lo que permiten seguir exactamente el contorno corporal, optimizando la transferencia térmica. Las cuatro bandas de aplicación provistas que, como dijimos, guardan relación entre sus formas y las zonas a tratar, son las siguientes: dos para muslos (que incluyen la región troncantérea y que también pueden utilizarse en los brazos); una para el abdomen inferior (que también abarca la región glútea) y otra para abdomen superior. Pueden aplicarse todas a un mismo tiempo, o bien la cantidad de bandas que sean necesarias.

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TÉCNICAS DE APLICACIÓN
Resulta conveniente, previo a la colocación de las bandas, precalentarlas durante unos 10 minutos al 50% de su potencia. Una vez aplicadas puede mantenerse esa intensidad, o bien se la puede aumentar de acuerdo a cada aplicación en particular. La intensidad a utilizar en cada caso está en relación con la sensibilidad del paciente, el espesor de la capa adiposa, el tiempo de tratamiento, el de precalentamiento (si lo hubiera) e incluso con la temperatura ambiente. La sensación percibida debe ser de un calor localizado relativamente alto, pero bajo ningún aspecto molesto. Es recomendable interponer un delgado film plástico descartable (de no más de 40 micrones de espesor) entre la piel y las bandas de aplicación, a fin de conservar una perfecta higiene, evitando posible contagio de micosis cutáneas entre los diferentes usuarios. Este film de recubrimiento puede aprovecharse para potenciar el efecto de la temolipólisis, mediante la aplicación previa, con un breve masaje, de cremas de acción lipolítica, anticelulítica, etc. De esta manera el producto utilizado obtendrá una mayor penetración y difusión por la acción térmica local del Termocel. El tiempo de aplicación recomendado es de 40 minutos, que es el mínimo necesario para lograr un aumento homogéneo de la temperatura en un panículo adiposo de espesor regular y mantener dicha temperatura lo suficiente como para conseguir el efecto buscado. No obstante, si la adiposidad a tratar es de menor magnitud, este tiempo puede reducirse a 30 minutos. La frecuencia mínima recomendada es de 2 ó 3 sesiones semanales, pudiéndose utilizar diariamente sin que esto ocasiones ningún problema.

INDICACIONES
El Termocel está especialmente indicado en las adiposidades localizadas y regionales (por ejemplo de la región glútea, abdominal inferior, crural, etc.), como así también en otras anomalías en la distribución del tejido graso.

CONTRAINDICACIONES
Las contraindicaciones del Termocel son muy escasas, siendo en su mayoría contraindicaciones relativas o precauciones. Entre ellas podemos citar:
• Hipertensión arterial.
• Déficit de la sensibilidad termoalgésica.
• Embarazo.
• Edemas.
• Várices graves.
• Algunas alteraciones cutáneas.

Sin embargo, sí puede aplicarse, sin ningún tipo de inconveniente, sobre regiones con implantes metálicos (ej.: reemplazo de cadera) y en mujeres con DIU. Es importante que el paciente se incorpore lentamente luego de la aplicación, para evitar un eventual descenso brusco de la presión arterial.

CONCLUSIONES
Estamos en presencia de un nuevo equipamiento, que se agrega al arsenal de agentes utilizados en los tratamientos de estética corporal. Sin lugar a dudas, como en Europa, el Termocel viene a ocupar en nuestro medio un lugar de singular importancia en el tratamiento incruento de las alteraciones del tejido adiposo. Su aplicación es indolora y no ocasiona molestia alguna, por el contrario, la sensación percibida es agradable y placentera. Al igual que sus similares europeos, es una terapéutica novedosa, altamente efectiva y muy fácil de utilizar. Debido a que es totalmente seguro, carente de efectos colaterales perjudiciales y muy eficaz el Termocel es el método terapéutico de primera elección en el tratamiento de las adiposidades localizadas y regionales.






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